18 de Noviembre de 2019
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El lento alumbramiento de Acuario
por Por Francesc Castellano
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Un fantasma recorre el mundo, es el fantasma de Acuario, y vientos de cambio están soplando en él. Una Era Astrológica se está acabando y otra comienza a asomar; lentamente, la humanidad va abandonando la vieja barca de Piscis y comienza a aletear entre los vientos acuarianos que en estos momentos aún no sabemos qué nos traerán. Dejando aparte los numerosos avisos del "fin del mundo" de los siglos medievales y renacentistas, jamás un acontecimiento astrológico ha generado tanta expectación como provoca popularmente el anuncio del actual cambio de Era. Más allá del aspecto comercial que manipula y saca partido del hecho, es una evidencia de que algo está cambiando en el planeta Tierra y que cada vez más gente es consciente de este cambio, y que el concepto Era de Acuario está en boca de muchos, aunque no sepan de qué va ni en qué consiste el paso de una Era a la siguiente.

Constantemente estamos recibiendo mensajes que nos hablan del cambio en que al parecer nos encontramos. ¿Quién no recuerda el famoso "Aquarius" de la ópera-rock "Hair" de los años "60 del pasado siglo? Con mucha probabilidad fue la primera vez que sonó públicamente y para las masas que algo nuevo se acercaba. Por los mismos años Bob Dylan cantaba "La respuesta está en el viento", el movimiento de las flores hizo suyos los supuestos valores acuarianos de libertad de pensamiento, palabra, consciencia, religión, sexo, ruptura de las barreras que separan la humanidad, y aunque su mensaje ahora nos suene como extremadamente ingenuo no podemos negar que lo que ahora vivimos en el mundo tiene sus raíces en aquella década y la que le siguió. Los hijos de la generación del Flower"s Power está en estos momentos en el poder o a punto de alcanzarlo en muchos países, son los burócratas y tecnócratas actuales.

La Humanidad se encuentra embarazada de una nueva Era que pugna por nacer y que, como todos los nacimientos, es parto difícil, laborioso, y se encuentra con distintos peligros potenciales a los que debe de hacer frente. Y es éste un embarazo muy curioso, porque no tan sólo desconocemos el momento en que se comenzó a gestar sino que no nos acabamos de poner de acuerdo en decidir cuando nacerá; y, puestos a no saber, ni tan siquiera sabemos el sexo de la criatura. Lo único que podemos decir es que la criatura aún no ha nacido, y falta tiempo para ello.

Sabemos ciertamente que una Era Astrológica dura aproximadamente 2.160 años, a un ritmo de desplazamiento del Punto Vernal de 50" de arco por año, o lo que es lo mismo, 1Âs cada 72 años, pero se nos hace difícil considerar cuando se dan las primeras señales ciertas de anuncio de la siguiente, y lo que es más, cuando se da el momento preciso de cambio de una Era a la otra. Entre estas imprecisiones nos movemos, y las fechas ofrecidas para este cambio varían considerablemente. En un horóscopo tenemos consciencia precisa de lo que pertenece a cada casa o signo, donde acaba cada uno de ellas y su influencia, pero en estos grandes espacios de tiempo nos volvemos bastante más imprecisos. Es curioso que al final de esta Era de Piscis en la que por la polaridad con Virgo lo hemos querido todo analizado y clasificado nos encontremos con imprecisiones absolutamente piscianas respecto al principio y el final. (1)

El estudio del pasado nos enseña que un cambio de Era se anuncia lentamente, y varios siglos antes ya van surgiendo voces que predican, advierten y preparan a sus pueblos para el cambio cercano; y cuando han pasado ya varios siglos del comienzo de la Era aparecen las últimas manifestaciones, las que dan cumplimiento más estricto a los paradigmas de la Era; hay un largo período de tiempo en el que se van mezclando los viejos paradigmas y se anuncian los nuevos que van asomando lentamente. Desde esta perspectiva, un cambio de Era astrológica es un proceso que con facilidad podemos detectar desde unos cuatrocientos años antes y que concluye unos seiscientos años después. Si miramos el caso de la Era de Piscis y colocamos los tiempos de Jesús hijo de María en el punto de cambio, observamos como se anuncia varios siglos antes con los profetas de Israel, las Sibilas romanas, las enseñanzas de Buda en la India, y en un mensaje claramente de contenido Piscis en China el filósofo Mo Zi elabora un sistema filosófico que funda en el amor universal y la importancia de los humildes, y todo el proceso de cambio de era acaba con el maniqueísmo de orígen iraní y la predicación del Islam por Mahoma (sobre él la paz y la bendición) que cierra el ciclo de manifestación de los arquetipos más potentes de la Era. (2)

Y si nos vamos a la Era anterior, la de Aries, encontramos ya sus anuncios en los lentos cambios de la religión de dominio de las diosas a las de dominio patriarcal, sea en las zonas de influencia indoeuropea, la semita, o incluso la egipcia, especialmente con el culto de Atón, la primera revolución monoteísta de la que tengamos noticia, y acaba la transición con el establecimiento de los panteones de las diversas religiones, la ley mosaica entre los hebreos, el fin del megalitismo en la Europa occidental, las invasiones semitas que acaban con la civilización sumeria hacia el 2000 AC, y la primera dinastía cierta china, la Hia, hacia el 1.900 AC. Como vemos, siempre hay un periodo de transición entre Eras.

Los primeros síntomas del embarazo de la Nueva Era de Acuario debiéramos de situarlos en el siglo XVIII, con el descubrimiento de Urano, que no tan sólo rompió la estructura limitada y finita de los cielos sino que trastocó las más sólidas instituciones sociales del mundo; los conceptos de libertad que hasta el momento habían sido especulaciones en manos de los filósofos salen a la calle por mano del pueblo que los materializa y da forma, aunque también es cierto que perdiendo buena parte del concepto por el camino. Los cielos nos dieron el objeto material sobre qué colgar el concepto de Libertad, Urano, y las condiciones sociales del mundo poco a poco fueron (y siguen) dando las circunstancias propicias para que esta idea se pueda plasmar. Es clave y sintomático que el primer anuncio de cambio de Era sea protagonizado por el descubrimiento de un nuevo planeta al que los astrólogos de la época ya dieron regencia sobre el signo de Acuario, y que sobre este planeta y su simbolismo estamos construyendo la idea de lo que debe de ser en un plano ideal la Era de Acuario. (3)

La segunda gran señal de este embarazo anunciado la encontramos entre las últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del XX, cuando comienzan a proliferar las más diversas sectas y escuelas que van trayendo a Occidente las ideas filosóficas y religiosas de Oriente y sirven de soporte para el renacimiento de las tradiciones ocultistas occidentales, entre ellas la Astrología, tal y como hoy en día la conocemos. Estas sectas rompen el pensamiento monolítico de las religiones, en especial las diversas facciones del cristianismo, y dan a cierta parte de la sociedad una interpretación distinta del sentido de la vida y del universo entero; citarlas sería perdernos en un océano de grupos, pero es en estas sectas decimonónicas donde encontramos las raíces lejanas del despertar ocultista y espiritualista del último tercio del siglo XX. Es por esta época cuando aparecen obras como el "Evangelio de Acuario de Jesús el Cristo", de Eliphas Levi, en que anuncia ya claramente que algo nuevo se acerca y que los viejos fundamentos de la sociedad deben de ser revisados; cito expresamente esta obra porque es la primera (o de las primeras) en que aparece claramente Acuario como objetivo, rompiendo al menos de palabra con el Evangelio de la Era de Piscis.

Entre la primera y la segunda señal de embarazo se descubre Neptuno, como para recordarnos que Piscis no ha dado aún todo de sí y que algo más profundo se va a remover. Neptuno crea interrogantes sobre la psiquis humana, surge la nueva psicología, las nuevas concepciones del fenómeno religioso, se indaga en el trasfondo del pensamiento cotidiano. Pero Neptuno, como planeta de la fantasía y la ilusión que anima, trajo consigo también poder rescatar del fondo de la consciencia de la humanidad el recuerdo de una pretérita Edad de Oro y va impregnando poco a poco la sociedad; es en estos años cuando se formulan los planteamientos comunistas y anarquistas de cambio de la sociedad y se buscan en las sociedades primitivas modelos de vivencia social distinta a la capitalista. Ambos modelos ideológicos recuperan el pretérito mito de la Edad de Oro, aunque negando el valor del espíritu y dejando sólo una faceta material del mito, como negándose a ir más allá del velo de Neptuno, entrar en su esencia.

Son los años de acción más notable de las logias masónicas, que inspiran los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad a las Constituciones de las naciones que van surgiendo o de las emanadas de los cambios de régimen de otras. Son ideales racionales y vienen de los signos de Aire, que actúan desde y hacia la mente, no tienen un fundamento neptuniano sino uraniano, y es interesante señalar que presentan batalla a la superstición, la beatería, la influencia de las iglesias en la sociedad civil, es decir, a los elementos más bajos neptunianos. Pero tanto el modelo de revuelta frente a las religiones como el de lucha para una sociedad más justa y libre se mantiene dentro de una minoría, en los círculos de ilustrados, las cabezas pensantes de la sociedad, y hemos de esperar a la siguiente señal de embarazo de la Nueva Era para que todo ello dé un salto hacia la gran masa del pueblo.

Esta tercera señal la podemos situar en los años "60 del siglo XX, cuando aparece la idea clave en el proceso actual, la necesidad de transformar el individuo. Vista la decepción de los fallidos combates uranianos para cambiar la sociedad, nos comenzamos a plantear en serio que lo primordial es cambiar el individuo; es preciso librarle de todas aquellas vendas que impedían su crecimiento y su desarrollo, tanto en un plano material como en uno de psicológico y espiritual. Así, prácticamente todas las escuelas y sectas que han ido apareciendo desde aquella década tienen como objetivo esencial preparar el camino para que el ser humano dé un salto en su evolución, sea reviviendo y potenciando los valores innatos, o sea dándole unos nuevos valores; los pioneros trabajos en Esalen o del Movimiento de Potencial Humano, las investigaciones y teorías de John C. Lilly, de Abraham Maslow, por citar una simple pincelada, todos los grupos de trabajo buscan este cambio evolutivo. Debemos retener esta idea de la evolución del individuo porque es uno de los pilares de las doctrinas que actualmente están moviendo la sociedad y que se engloban en el nombre genérico de Pensamiento de la Nueva Era. En efecto, en los anteriores momentos que hemos señalado el cambio va dirigido linealmente a la sociedad en conjunto, mientras que en el último es directamente el individuo, el ser atómico de la sociedad, quien debe de cambiar, de evolucionar, y esta es una señal clara de evolución ideológica hacia los postulados acuarianos, el del individualismo interconectado.

Este movimiento y sentimiento de necesidad de cambio a partir de esta década se hace cada vez más perceptible en la masa social; ya no estamos en un círculo de intelectuales sino que la gente de la calle participa, se mueve, se inquieta por cuestiones que considera cada vez más esenciales, y se hace consciente de que hay cambios posibles a la vista. También el mundo académico científico se hace eco de este cambio modificando los postulados entre los cuales se mueven y comienza una nueva visión científica del mundo. Marilyn Ferguson llamaba "Conspiración de Acuario" a este movimiento, nombre que si bien define el modo en que funciona a partir de gente comprometida en el ideal de cambio del mundo y la sociedad, es a mi parecer algo desafortunado por cuanto las conspiraciones son más propias de las nebulosidades neptunianas de Piscis. (4)

Quizás haberle llamado "La red de Acuario" pudiera haber sido más acertado, porque es en una red donde actualmente nos movemos. El movimiento nacido en los años "60, y marcado en los cielos con la doriforia de los días 4 y 5 de febrero de 1962 en el signo de Acuario, cristaliza de manera palpable a partir del paso por este signo durante los años de cambio de siglo de dos planetas claves, Urano y Neptuno. Pocos años después surge la red, Internet, la más increíble forma de comunicación y de información que jamás haya podido pensar el hombre; toda la información está aquí y ahora, sólo has de buscarla. Se han abierto las puertas del conocimiento y está accesible a todos. Internet posibilita el intercambio de información y el poder hacer llegar las ideas a todos los rincones del planeta con lo que se teje una verdadera red de intercambio ideológico, parte del cual se orienta a propugnar esta necesidad de cambio evolutivo en la especie humana. La conspiración se basa en compartir una inspiración, mientras que la red se dirige a compartir un conocimiento, una información, y estamos entrando en una Era mental, en una Era de información obtenida por procedimientos racionales por muy abstractos que nos aparezcan, pero sin inspiraciones de musas tecnológicas. Me mantengo en mis trece en que "la Red de Acuario" hubiese sido un título algo más adecuado.

Este feto que llamamos Era de Acuario hemos visto que surge de una "fecundación" del siglo XVIII que le da una posibilidad de cuerpo físico, si se me permite la idea; en el XIX se le comienza a dar forma a su alma, a aquello que lo moverá y le insuflará vida; en el siglo XX se le proporciona un cuerpo mental, una red neuronal electrónica; pero es en el siglo XXI en que debiera aparecer su cuerpo espiritual que le prepare para su nacimiento.

En esta línea de creación de cuerpo espiritual considero importante señalar que hemos vivido recientemente el descubrimiento de un nuevo cuerpo en los cielos que de un modo insólito rápidamente se ha catalogado como planeta, el más alejado de nuestro centro solar. Estoy hablando de Sedna, el primer planeta que ha sido bautizado con el nombre de un ser humano convertido en dios, importante cambio en la costumbre de dar nombre a los cuerpos celestiales. Sedna es la mítica transformación de la desgraciada hija de un pescador en una diosa, y que bajo esta función provee de alimento e informa sobre su futuro al pueblo inuit, al pueblo esquimal. Nos preguntamos qué pasaría por la mente de quien dio este nombre al planeta, pero desde luego estaba inspirado, de ello no hay duda.

Curioso final de una Era de Piscis, que comenzó con una religión predicada por pescadores y acaba con la hija de un pescador convertida en diosa. Los valores predicados en la Era de Piscis debieran de conducirnos a sufrir nuestra propia transformación, y no digo convertirnos en dioses porque con un Diamante central con muchas facetas ya es suficiente, pero sí descubrir qué faceta de este diamante está en nuestro interior esperando ser activado para convertirse en un diamante creativo.

Y aún es más curioso este final por cuanto comienza el cambio viendo el planeta de la Era futura y se cierra encontrándonos con uno que nos habla de la culminación de la Era pasada. Todo el sufrimiento de Piscis, todo el dolor y el sacrificio que esta Era ha generado a la humanidad, tiene un sentido según nos dice Sedna, y la hora de la liberación está llegando nos comunica Urano por su parte. Comienza la aceleración de la necesidad de cambio del mundo con un nuevo planeta (Urano) en el siglo XVIII, otro en el XIX, un tercero en el XX y en lo que llevamos de nuevo siglo ya contamos con otro. Ciertamente, entrar en Acuario es movernos por las dimensiones uranianas y estas siempre están plagadas de sorpresas.

Pero ¿cómo será la criatura? La astrología vive de la observación infinita de los fenómenos celestiales y de su interpretación, y por ello cuenta con un gran corpus de información, pero sobre esta nueva criatura sólo tenemos unas pocas conjeturas que hacernos. Podemos por del modo de trabajo astrológico prever e interpretar aquello que será, pero sólo porque contamos con referencias de lo que ha sido y el sentido común para ponerlo en función de lo que será. Pero definir lo que nos aguarda en la Era de Acuario no es tarea fácil, y ello es porque prácticamente no tenemos recuerdo, no hay gran constancia de lo que ocurrió en aquél remoto pasado de hace 25.000 años cuando estábamos en la misma Era de Acuario que ahora esperamos, ni mucho menos de hace 50.000 años cuando volvíamos a estar en la misma Era. Siendo esto cíclico, tenemos pues la constancia de que la humanidad ha vivido muchas veces el mismo momento astrológico, ha experimentado idéntica Era, pero en tan remoto tiempo y con tan pocos datos que no nos pueden servir como referencia de nada en el Futuro. No hay bibliotecas que nos cuenten el sentir y el pensamiento, el deseo profundo de aquella humanidad.

No sorprende que en prácticamente todos los libros, artículos y demás escritos que hablan sobre las Eras astrológicas se explayan hablando de Tauro y Aries, algunas se atreven con Géminis y muy pocas llegan a hablar de Cáncer y Leo, por no decir de las anteriores. Que no tengamos listas de reyes, que no conozcamos nada de sus códigos de comportamiento social, que tengamos un conocimiento superficial de su realidad parece que asuste a los escritores y callan prudentemente sobre estos oscuros siglos. Es más, llego a sospechar que algunos creen que las Eras comenzaron cuando el ser humano comenzó a vivir en sociedades organizadas, o en ciudades incluso; pienso que no se han parado a reflexionar que a lo largo de la historia de la especie humana hemos vivido Acuario una gran cantidad de veces. (5)

De todos modos algo conocemos sobre aquellos tiempos en los que centramos la última Era de Acuario; por de pronto, sabemos que se estaba en uno de los momentos de mayor frío glacial sobre la Tierra y lentamente ésta comenzaba a calentarse otra vez; también sabemos que la humanidad, al menos por los restos que se han encontrado especialmente en Europa, se decantaba por el culto a una Gran Diosa Madre, a la que encontramos después acompañada de un consorte y de unos hijos/as que con el paso de los siglos destronaron a la Madre y usurparon su papel y función. No puedo dejar de señalar el dato de que en las últimas décadas ha habido un despertar del interés por la Gran Madre, y el ciertos círculos se le ofrece culto, y no tan sólo en grupos estrictamente femeninos. Y más allá de los grupos religiosos, estamos asistiendo a una nueva formulación de la Gran madre Cósmica con la hipótesis de Gaia, la Tierra como un ser consciente y auto regulado, que es la formulación científica del concepto religioso o místico. (6)

Esta humanidad que estaba saliendo de una de las etapas más frías de la historia de la Tierra es muy posible que estuviera esperando la llegada de una nueva etapa de vida más fácil y en un nuevo ambiente más acogedor que propiciasen el surgir de una nueva sociedad. Quizás los chamanes y videntes de la época señalaban las rutas a seguir, los plausibles movimientos del hielo, la llegada de nuevas tierras de pasto, de caza, de recolección de alimento, el espacio donde se podría desarrollar una forma de vida más llevadera y quien sabe si con estructuras sociales nuevas o distintas a las anteriores. Existe también un paralelismo con lo que sucede en nuestros días en los que parte de la humanidad está esperando la llegada de un nuevo Mesías, Mahdí, Avatara, un nuevo enviado de lo alto que abra las puertas de un Nuevo Mundo, una Nueva Era, en una palabra: que ilumine, que nos saque de esta sociedad decadente y de un mundo que se ha vuelto peligroso para habitar por culpa de la especie humana, y en especial a partir de la primera distorsión patriarcal de la humanidad, el supuesto mandato divino "sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla; dominad en los peces del mar, en las aves del cielo y en todo animal que serpea sobre la tierra" (Génesis, 1:28). Este mandato nos ha dado la supuesta base divina para explotar la tierra hasta niveles de agotamiento y sin tener en cuenta que algo se debe de hacer para remediarlo y es una verdadera vergAzenza para la consciencia religiosa de la humanidad que los peores destructores del medio ambiente, los más monstruosos explotadores de la naturaleza, incluyendo al ser humano en ella, sean actualmente grupos de presión que se encuentran ligados a planteamientos judeocristianos fundados en este hipotético mensaje divino.

También se centran por aquellos tiempos de la anterior Era de Acuario los movimientos de pueblos del Norte y Nordeste de Asia que lentamente y aprovechando las islas del actual estrecho de Behring comenzaban a poblar las Américas en una especie de emigración masiva, algo que también tiene su paralelismo con los actuales movimientos migratorios, con la diferencia de que antes habían espacios inmensos para poblar y ahora se encuentra el planeta superpoblado. No vamos a entrar aquí en las teorías sobre la población americana previa a la llegada de los actuales pueblos porque no tan sólo se escapa de nuestros objetivos sino que forma parte de esta arqueología "maldita" que tan incómoda se muestra a los ojos de la ciencia oficial actual; sólo debemos indicar que si las famosas piedras de Ica o las fechas casi fabulosas de las ruinas de Tiawanaku o Chan Chan son autenticas, deberíamos de revisar con atención la concepción que tenemos del mundo y su historia. (7)

Aparte de estos tres paralelismos con los tiempos actuales no tenemos prácticamente ningún punto de referencia en qué basarnos para poder hacer un mínimo esquema aceptable de lo que puede llegar a ser esta criatura que está en trance de nacimiento. Por mucho que juguemos con las sub-eras y mini-eras de las tres Eras últimas, como hace Boris Cristoff en trabajos excelentes y magníficamente documentados, francamente hablando no podemos llegar a hacernos una idea clara de lo que nos espera, por la sencilla razón de que lo estamos creando, no lo hemos vivido, o al menos en la dimensión que nos espera. A la vista de lo que se escucha y lee, podemos construirnos un deseo, una esperanza de algo que vendrá, y sobre ello edificar todo un castillo de viento; no en vano estamos pensando en una Era de Aire, mental; pero estrictamente hablando, no sabemos nada de lo que podrá venir.

Como en todos los embarazos, siempre pueden aparecer factores que hagan presagiar complicaciones, que aconsejen reposo, y lo que es peor, que acaso lleguen a frustrar el nacimiento. Que no corra el pánico, pero a lo mejor la criatura que esperamos, Acuario, no nace.

En efecto, tenemos una doble corriente de pensamiento en el mundo que marca inevitablemente todo tipo de posible visión de Futuro. Por un lado hay la corriente cíclica apocalíptica, y por el otro la cíclica evolucionista. Ambas tienen en común la creencia en que el Mundo pasa por un largo proceso de repeticiones cíclicas, comenzando en un punto de manifestación de lo divino en forma material lejano en el tiempo, pero aquí se acaba la similitud, porque si en la primera corriente el mundo ha seguido un proceso involutivo, de caída del espíritu en la materia y de involución en la carne, lo cual inevitablemente conduce a pensar en un mundo en constante decadencia, en la segunda corriente se mantiene que la humanidad no está degradando, no está bajando de nivel sino que es exactamente lo contrario, está evolucionando en un lento proceso que, a lo que parece, se está acelerando en nuestros tiempos.

En la primera corriente, los sabios hindúes se complacieron calculando larguísimos períodos de años, de milenios, en los que se desarrolla este proceso. Así, nuestra actual humanidad (a la que los tradicionalistas occidentales denominan Adámica) comenzó hace 64.800 años, y está en sus momentos finales a la espera de la consumación de los Tiempos y el inicio de un nuevo Ciclo en el mundo. Mucho más modestos, los cristianos fundamentalistas siguen asegurando que comenzó sólo hace 6.000 años, opinión sustentada también por los judíos ultra ortodoxos, y que, por supuesto, está a punto de acabar en un cataclismo profetizado numerosas veces y que vendrá marcado por la llegada o la reaparición del Mesías, según la religión.

Es sintomático que los grupos más radicales en este pensamiento sean los que en estos momentos dominan el mercado de armamentismo y no dudan en colocar a la humanidad en puntos cercanos a la destrucción total. No es ya el escándalo de las inversiones del Vaticano en fábricas de armamento sino que esto lo encontramos en las infinitas iglesias y sectas protestantes que pululan por Norte América, incluyendo a los mormones, aliadas del poder monstruo capitalista y principales culpables de los genocidios actuales. ¿Quien puede negar las implicaciones de la iglesia católica en el genocidio de Ruanda o de los indígenas del Amazonas, o de los protestantes, mormones y Testigos de Jehová en el genocidio y la aculturación de los indígenas polinésicos o de centro América? Y todo en nombre de su dios, forzando el final apocalíptico del mundo.

Dejando aparte los distintos mitos de los indígenas americanos que hablan también de varias etapas de la humanidad, tanto los hindúes como la antigua tradición greco-romana (del mismo tronco hindoeuropeo, no lo olvidemos) dividen esta etapa de la historia humana en cuatro períodos o Edades; la Edad de Oro o Krita Yuga, la Edad de Plata o Treta Yuga, la Edad de Bronce o Dwapara Yuga, y la Edad de Hierro o Kali Yuga que es la que nos ha tocado vivir. Por supuesto que estas Edades míticas nada tienen que ver con las Edades de la arqueología, no nos confundamos; la Edad de Hierro en el cálculo del mundo mítico hindú comenzó hace 6.480 años, mientras que la misma edad arqueológica comenzó hace unos 3.800 años más o menos.

Dentro de estas Edades de la humanidad, podemos situar la última Era de Acuario vivida por el planeta Tierra en pleno Treta Yuga, en la Edad de Plata, y la penúltima en el Krita Yuga, en la Edad de Oro. Curiosamente, dos momentos en los que la geología nos cuenta que nuestro planeta pasaba por una época francamente difícil por el frío, y la que se empeñaron en situar los antiguos la Edad de Oro de la humanidad. La Edad del Hombre Feliz, la humanidad de Adán y Eva en el Paraíso, el mito al que aspiramos en estos momentos y que surge detrás de los primeros anuncios de la próxima Era de Acuario como hemos visto antes, es el mito de una época de hielo y frío en buena parte del planeta. Y es un hielo al que pudiera ser que nos encamináramos de nuevo, si son ciertas las teorías de ciertos científicos, si no se pone fin a la actual contaminación atmosférica, sin contar con los ritmos naturales del planeta.

El hielo y el frío es lo que atribuimos a Saturno, clásico señor de Acuario, y el que dominaba en aquella Edad de Oro, lo cual no es muy esperanzador por lo que parece; entrar en una era gélida para allí esperar tiempos mejores no resulta una esperanza muy halagAzeña que digamos. Pero a mi parecer nos encontramos ahora con un regalo de los cielos, el saber que Urano existe y que ha lanzado su mensaje, como antes hemos señalado.

Antes del descubrimiento de Urano la humanidad pensaba en círculo cerrado, en clave saturnina; todo comenzaba y acababa, volvían las cosas al punto cero y se volvían a desarrollar. Pero con Urano se dio un cambio maravilloso a este concepto, se comienza a pensar en espiral, no cerrando los círculos en el mismo punto horizontal sino haciéndolo en una posición vertical, los ciclos cada vez más amplios de comprensión. Así, aquellas ideas del mundo cíclico que se desarrollo en un inicio-final-vuelta a comenzar se quedan desfasadas, quedan formando parte aún de un mundo cerrado, y comienzan a asomar con mayor fuerza las ideas evolucionistas.

Con Urano no se trastocaron tan sólo las estructuras piramidales de las sociedades europeas y americanas, sino que se rompió la barrera de los cielos, el límite que el hombre ponía al universo. A partir de Urano hemos llegado desde vernos siendo el centro del Cosmos a ser unos simples provincianos de un sistema solar en un rincón perdido de una galaxia entre incalculables galaxias más. Las dimensiones de los cielos se agrandaron hasta el infinito; antes de encontrar Urano cosmos y ser humano eran conceptos cerrados, pero a partir de su hallazgo se rompieron las barreras que lo limitaban. Y el ser humano ha dado un salto cultural y de conocimiento de lo que es y donde vive en proporción a este giro uraniano que lo precipitó todo. Antes de Urano tener la pretensión de que el cielo era mucho mayor de lo oficialmente enseñado y, quien sabe si también poblado por seres inteligentes, era hacer pasos agigantados para acabar en la hoguera; Giordano Bruno es un ejemplo, sin ir más lejos. (8)

Con las barreras sociales y geográficas rompiéndose, con Urano llegó también el avanzar de la técnica y la ciencia tal y como las entendemos hoy. El cambio uraniano es realmente un cambio revolucionario en la humanidad. Por Urano hemos acabado con el hierro y por Urano hemos llegado al silicio.

La Era anterior a la de Piscis fue la de Aries, la Era marcada por Marte como planeta y el hierro como metal, y en ella se sitúa el nacimiento de la Edad de Hierro arqueológica. En la misma Edad de Hierro mitológica se desarrolla una Edad de Hierro arqueológica, como para remarcar aún más la fuerza del elemento. Nosotros somos hijos del hierro, somos los herederos culturales, sociales, religiosos, de esta Edad de Hierro. Nada de cuanto se ha llegado a desarrollar en la Era de Piscis hubiese podido ser sin el hierro. Ninguna tecnología actual es imaginable sin encontrar tras ella toda la historia del hierro. Y por la tecnología actual fundada en el hierro de Marte y dinamizada por la electricidad de Urano hemos llegado, como decíamos, al silicio.

Si el paso del Paleolítico al Neolítico (que se sitúa entre las Eras de Leo y Cáncer) marca un cambio clave en la consciencia de la especie humana y del que somos sus herederos y consecuencia, y si en la Era de Aries comienza nuestra cultura y técnica del hierro de la que somos hijos, tenemos que en este momento de paso de Piscis a Acuario está surgiendo y desarrollándose hasta hacerse cada vez más imprescindible una nueva cultura, la del silicio. La cultura del silicio es la del ordenador, la de la informática, la de la comunicación sin casi límites ni en la Tierra ni desde ella y hacia el cosmos. Estamos a las puertas de una nueva Era con un elemento nuevo que ha trastocado todas nuestras vidas. El silicio nos da comunicación, información, vida en los hospitales, muerte dirigiendo las bombas, nos da la comodidad y los nuevos miedos. El silicio es el elemento que debemos asociar a la nueva Era de Acuario. La cultura del hierro nos dio la velocidad y la distancia en un plano terrenal, pero con el silicio entramos en una velocidad y un abarcar distancias a nivel cósmico, y estamos empezando.

Con Urano se comenzó a desarrollar el estudio y la aplicación de la electricidad; el hierro de nuestra cultura y la electricidad condujeron al tecnicismo de la primera mitad del siglo XX, pero en la segunda mitad el silicio se alió a la electricidad para dar paso a la era de la informática. Sin la electricidad uraniana el silicio no nos servía para nada, sólo para los cristales de los chamanes... El final de Piscis se sella con la alianza de los elementos que se van conectando con Acuario por medio de su planeta, Urano, la electricidad y el silicio, y de la unión de ellos surge la informática.

Estamos entrando en la Era del silicio y nos preguntamos si esto también tiene su repercusión en la consciencia del ser humano. El hierro es el motor de una consciencia de lucha, de competencia, de ataque de ser contra ser; en cambio el silicio se asociaría a una consciencia de coexistencia, de cooperación, de compartir y transmitir, según podemos desprender de los usos que de él se hacen; para la consciencia de unidad de la especie humana está haciendo más Internet que no todas las soflamas políticas y/o religiosas. El hierro corresponde a una etapa de la consciencia espiritual marcada por los dioses patriarcales que están en lucha constante entre ellos, lo que el ser humano imita; o al revés si queremos, de la humanidad en lucha terrenal e imaginando dioses que hacen lo mismo en los cielos, a los que se debe de imitar.

En el ser humano centrado por los límites saturninos y usando las armas de Marte, sólo podíamos estructurar nuestra consciencia de ser en una forma rígida y cerrada por unos límites muy precisos; lo que nos aporta el uso de la tecnología del silicio es entrar en una consciencia que no sé si denominar hologramática, de vernos como partes de un todo conteniendo información sobre este todo. Cierto que a partir de Plutón encontramos profundidades inesperadas de nuestra consciencia, pero un cambio de consciencia no se da sino coincidiendo con el uso del silicio. He hecho mención hace pocas frases que el silicio sólo se valoraba entre los chamanes, precisamente aquellos que más saben de los cambios y alteraciones de consciencia; si las alteraciones las podemos englobar en la acción de las drogas neptunianas (por muy sagradas que sean), los cambios evolutivos de consciencia es lo que podemos acercar al papel del silicio. Todos los anuncios de cambio que se dieron en los dos siglos anteriores se han visto popularizados por el silicio; se han mundializado e incluso diríamos a la vista de las circunstancias actuales que se han acelerado. Si en la era de Piscis la consigna era "sálvese quien pueda" en la era del silicio es "avancemos todos juntos", y lo que es más, "avancemos en un mismo espacio".

Todo cambio de Era se va desarrollando lentamente, como sabemos, y en la Era que comienza siempre quedan los remanentes que se mantienen en la Era anterior con sus mitos religiosos y estructuras sociales. Una Era no se cierra sin antes forzar al máximo sus características, y en este forzar es donde encontramos los mayores impedimentos para entrar de pleno en la vivencia de la Nueva Era; por su parte, una Era que comienza lo hace con una acentuación muy fuerte de los valores que luego se desarrollarán con los siglos. En esta Era de Acuario esperada nos encontraremos al principio con una gran polarización de las fuerzas saturninas por un lado y uranianas por otro, y cada una de ellas radicalizándose más, y junto con ellas y en competencia las más bajas fuerzas de la Era de Piscis que acaba.

La última conjunción de Júpiter y Saturno, del 25 de mayo del 2000 justo en el cambio de siglo y milenio se hizo a 22Âs de Tauro en cuadratura a Urano a 20Âs de Acuario; la señal en los cielos estaba servida y no nos extrañamos al encontrarnos en estos últimos años con la polarización de parte de la población mundial entre los conceptos de globalización de la economía, ligados políticamente a las fuerzas más conservadoras (Saturno), y los antiglobalizadores, antisistema, los partidarios del cambio de sociedad (Urano). Los dos regentes de Acuario enfrentados en peligrosa tensión, desde signos Fijos, tozudos los dos, y Júpiter como siempre magnificando las cosas, y ello a lo largo de veinte años.

Llegamos a los meses de mayo y junio del 2003 y en el cielo se oponen Júpiter y Neptuno, los dos regentes de Piscis, de la Era que finiquita, pero lo hacen desde el eje Acuario/Leo, el que dominará en el futuro. Si tenemos presente la reciente historia del mundo nos encontramos con la guerra por el petróleo de Irak, cúmulo de mentiras y engaños por parte de un núcleo de gobernantes mundiales, elementos (petróleo y mentira) típicos de Neptuno y deformados, magnificados, por la oposición de Júpiter. Como igualmente típica de esta oposición es la implicación religiosa fanática de todo el asunto, desde los más recalcitrantes fundamentalistas protestantes hasta los fundamentalistas chiitas, sunnitas o de cualquier otra rama del islam.

Comenzó la Era de Piscis con numerosos santones que entablaban luchas con mejor o peor fortuna contra los demonios, y algunos de ellos con fuertes núcleos de seguidores, y acaba esta desgraciada Era con una llamada a defendernos del Eje del Mal, una llamada apocalíptica, una llamada que surge de la oposición Júpiter/Neptuno, y su lema "o están conmigo o contra mí". El maniqueísmo forma parte de la parte oscura de Piscis, la división de todo en dos polaridades que luchan entre sí sin darse cuenta que la una sin la otra no existe ni se justifica; no puedo sino señalar de pasada que los dos peces del símbolo de Piscis ha seguido un curioso proceso en el que desde estar los dos nadando en la misma dirección hasta llegar a su posición contrapuesta actual; ya no fueron unos peces de fluidez sino de obstáculo, de polarización irremediable. Hemos sido capaces de llegar a final de la Era habiendo sufrido incluso el influjo de la engañosa ilusión neptuniana actuando sobre el propio símbolo de la Era.

Mientras tanto, Plutón sigue en Sagitario haciendo un profundo trabajo de sacar a la luz las corrupciones de las más sacrosantas instituciones; sin ir más lejos, la divulgación de los infinitos casos de pederastia dentro de la Iglesia, o los casos de corrupción de gobiernos, de amaños de elecciones en países denominados democráticos que se van publicando y ante los cuales la gente reacciona. Cada vez más la gente de la calle se manifiesta ante todo aquello que no ve claro, que le huele a chamusquina como vulgarmente se dice. Todos los engaños que se cubrieron antes, todas las mentiras que hemos otorgado a Júpiter/Neptuno son aireadas de manera explosiva por Plutón. Podemos dar gracias a tan denostado planeta por el efecto de limpieza que hace.

Los señores de Piscis, Júpiter y Neptuno, estarán en conjunción el 21 de diciembre del 2009 a 24Âs de Acuario, recibiendo un semisextil de Urano a 22Âs de Piscis, como recordando a los dos que se encuentran en Acuario; deberemos estar atentos a las ideas que se prediquen por aquél entonces porque estarán llenas de buenas intenciones, pero corren el peligro de caer en el exceso, de magnificarse y llegar a creer que son verdaderamente las únicas válidas. Veo aquél momento como de rebrote de los más duros arquetipos de Piscis usando la tecnología acuariana para divulgarse al momento por todas partes. El ciclo de mentiras de la oposición del 2003 se cerrará y comenzará otro que se presentará muy racional, muy lógico, como corresponde por formarse en signo de Aire, pero obviamente deformado.

No perdamos de vista estos dos planetas porque se opondrán el 17 de septiembre del 2015, en eje 7Âs de Piscis/Virgo. Justo en este año (aunque en las cosas de los cielos todo es aproximado) Régulus, el Corazón del León, cambia de signo abandonando Leo y entrando en Virgo; la tradición afirma que el destino de la ciudad de Roma y cuanto en ella se mueve está ligado a esta estrella, y quizás sean los años en que veamos la decadencia y transformación de la iglesia católica romana, el máximo exponente de la ideología religiosa de la Era de Piscis.

La siguiente cita importante es el 21 de diciembre del 2020. En los cielos volverán a estar juntos Júpiter y Saturno, y lo harán esta vez ¡a 0Âs de Acuario!. Será la primera vez que se encuentren en Acuario los dos grandes señores de nuestro cielo visible clásico desde el año 1.404, y la tradición astrológica afirma que anuncia cambios profundos en el mundo cuando ocurre en este signo. Más de un astrólogo puede pensar que esta conjunción futura indique el inicio real de Acuario y dirija sus esperanzas hacia ella. Cierto que no será una cosa sencilla a la vista de los aspectos del momento; Urano estará a 7Âs de Tauro en amplia cuadratura, y Plutón a 23Âs de Capricornio habiendo acabado de recibir la visita de Saturno y Júpiter y técnicamente aún en conjunción. No puedo dejar de señalar que Plutón estará haciendo un trígono al grado 22Âs de Tauro donde se efectuó la anterior conjunción.

Y menos de dos años más tarde, el 12 de abril del 2022, Júpiter y Neptuno volverán a encontrarse en Piscis, a 24Âs, con un semisextil de Urano y un sextil de Plutón. Esta es la última conjunción de estos dos planetas en Piscis en lo que resta de Era, será la que dará la culminación del momento. Si los partos son dolorosos se suele emplear anestesia, fármaco neptuniano por excelencia, y quizás anuncie esta conjunción la ofrenda de una anestesia en el mundo, sea moral, religiosa, política, pero siempre colectiva. Deberemos estar atentos a los acontecimientos, pero no sería sorprendente que apareciera por aquellos años un dirigente o pensador que convenciera a las masas, o se impusiera alguna nueva dinámica ética en el mundo que arrastrase multitudes y dominara durante un largo periodo de tiempo. Nos viene a la memoria el ejemplo del soma, la maravillosa droga que disipa las preocupaciones en el "Mundo Feliz" de Aldous Huxley, droga socialmente necesaria para tener a la gente controlada y que no piensen por su cuenta. Pero el soma no tiene porque ser una substancia, sino que puede ser el símbolo de cualquier idea, de un movimiento, de una propaganda, que persiga el mismo efecto.

Nos movemos pues entre distintos momentos astrológicos que podemos considerar como importantes en todo este embarazo, y cada uno de ellos aporta su granito de arena al desarrollo de la criatura. Desde la doriforia del 1962 hasta la conjunción del 2022, los regentes de Acuario y Piscis están jugando por los cielos y entre estas fechas se centran los mayores cambios y las mayores aceleraciones de todo el proceso de transición de Eras.

Volvemos a la Era de Acuario, a una Era de Acuario, pero nada nos dice que deba de desarrollarse en las mismas condiciones ni activando los mismos arquetipos en el desarrollo de la sociedad que en las anteriores; no, nos encontramos con un nuevo corpus conceptual en el mundo que nos permite desarrollar nuevas formas, o acaso contactar con formas muy antiguas pero que no habíamos tenido posibilidad de renovar. El desarrollo cíclico del mundo nos dice que lo que fue será, pero pasado por la revolución uraniana podemos decir que será lo mismo... en una octava distinta, habiendo subido un grado el escalafón del crecimiento.

Todas las fechas que se han indicado, desde aquella lejana mención del siglo XVIII a las aún por venir, van conformando un cuerpo de ideas que se han ido popularizando y en las que sentamos nuestras esperanzas. Nos vamos preparando para el parto de esta criatura; pero parece ser que muchos piensan que nos iremos a dormir un día siendo unos sufridores Piscis y nos despertaremos siendo seres libres y trasmutados acuarianos. Esperan quizás que baje un enviado y cambie las cosas de la noche a la mañana, en la pasiva espera infinita en que Piscis nos ha sumido. Y mientras tanto el tiempo va pasando, los ciclos se nos abren y cierran, y las tinieblas más oscuras envuelven la humanidad.

Pero al igual que cuando más negra es la noche más cerca está el amanecer, quizás saquemos enseñanza de esta actual oscuridad y no nos dejemos caer en brazos del primer "libertador" que nos grite. Cada Era juega con los símbolos que le son propios, pero también con los de los signos que le están en cuadratura y oposición, y en la Era de Acuario se activa igualmente todo el simbolismo de Leo, y de este signo surgen Sus Majestades los Emperadores, que colocándose delante de la masa pueden gritar "sois libres porque lo mando yo, y quien no quiera ser libre... lo matamos". Temamos que surja esta figura, desconfiemos de aquellos que se proclamen Mesías de Acuario.

Acuario es signo de Aire, es signo que responde a la Voz Interna, al pensamiento personal, y nuestro trabajo en cuanto a astrólogos es la de lanzar el mensaje del cambio personal, de la posibilidad del encuentro de la persona con su libertad, lo cual sin duda comporta una importante dosis de responsabilidad. Los astrólogos actuales también formamos parte de la nueva humanidad del silicio y si algo nos enseña la Astrología es a interpretar aquello que sucede en el cielo y mostrar su aplicación al ser humano; podemos ser unos buenos vehículos del anuncio del cambio, del cercano parto, pero para ello es preciso que contemos con una solidez moral e intelectual sin la cual nos encontraremos como ciegos que quieran dar clases de pintura.

Finalmente quisiera indicar que por mucho que hablemos de Acuario, llegará cuando sea su momento; y por los cálculos que lo acercan más no debemos de esperarlo antes de mediados del próximo siglo. Numerosas fechas se han ido barajando en el pasado siglo que indicaban el inicio de Acuario, desde la de 1904 de Aleister Crowley (que aunque considerado maldito entre los malditos, sabía lo que se decía) o la de 1911 de la Sociedad Teosófica, hasta el 2233 profetizado por el abad Tritemio como del Día de Juicio, las unas demasiado tempranas y las otras demasiado tardías. Según el momento en que centremos el punto 0 de cambio de Eras anterior, hemos de esperar que comience Acuario entre el 2140 y el 2170, en esta franja de años. Mientras tanto, siguiendo nuestro papel de astrólogos, leamos los cielos, escudriñemos las estrellas, sepamos interpretar los nuevos mitos, y lancemos un mensaje esperanzado a quienes tenemos cerca, un mensaje de responsabilidad como medio y de libertad como fin.

Gracias.

* Conferencia presentada en el IV Forum Europeo sobre Astrología y Sociedad. Organizada por Mercurio-3. Barcelona, 11, 12 y 13 de marzo de 2005.


NOTAS


(1) - La duración exacta de una Era astrológica es un tanto imprecisa y oscila según diferentes autores. El Gran Año platónico es de 25.908 años divididos en doce Eras de 2.159 años; en este trabajo hemos usado como cifra redondeada la de 2.160 años por Era, lo que da un Gran Año de 25.920 años.
(2) - Hiparco calculó en el año 128 a.C. que la Tierra se encontraba ya en el 8Âs de Piscis, por lo que el paso de Aries a Piscis debe de centrarse entre el año 776 y 104 a.C.. Claudio Ptolomeo lo calculó para el año 747 a.C.. Si nos guiamos según este cálculo la humanidad entró ya en Acuario en el año 1403, justo al inicio del Renacimiento europeo y de la última conjunción de Júpiter y Saturno en Acuario antes de la futura del 2020.
(3) - No puedo dejar de señalar que Urano significa "cielo" en griego (Ouranos) y que ha sido después del descubrimiento de este planeta cuando se nos ha abierto la puerta del cielo, la puerta de las distancias y el contenido.
(4) - Existen obras básicas que son puntos de referencia; no se comprende nada del ocultismo del siglo XX sin la "Doctrina Secreta" de Madame Blavatsky y a ella se deben de referir todos; así y del mismo modo, no se puede escribir sobre la Nueva Era y su desarrollo ideológico sin tomar como punto de partida "La conspiración de Acuario".
(5) - Recomiendo encarecidamente la lectura atenta de la "Historia de los mitos", de Jean-Charles Pichon (Ed. Martínez Roca, 1977); presenta de una manera coherente y siguiendo un esquema zodiacal toda la historia de los mitos de la buena parte de la humanidad, sin ser un libro de leyendas. Para un astrólogo que desea ampliar sus conocimientos sobre el contenido arquetípico de cada signo y como aparece en cada momento histórico, ésta es una obra fundamental.
(6) - No es tan sólo el retorno de la Madre sino volver a sacar a la luz todo aquello que por ser femenino ha sido suprimido o reprimido por las religiones machistas como el cristianismo. En este pasado año 2004 ha sido un auténtico éxito de ventas la obra "El código Da Vinci", una novelada exaltación de la vía femenina con algunas incursiones en la sexualidad sagrada. Todo aquello que o es causa de escándalo o que plantea misterios y preguntas como mínimo comprometidas actualmente vende, pero lo que nos interesa como astrólogos es atestiguar que lo que se vende es precisamente lo que se debe de vender; si estamos al final de una Era es lógico que nos aparezcan obras sobre los misterios de esta Era, pero que se nos plantean como una especie de juego de acertijos en el que si no los resolvemos nos va a faltar alguna pieza para entrar en la Era siguiente. No soy excesivamente crédulo de las teorías conspiratorias, pero en ocasiones parece que haya una mano oculta que va moviendo los hilos de lo que debe de publicarse, salir a la luz, y lo hace justo en el momento astrológico preciso; así, el "Código da Vinci" ha saltado a la fama justo cuando Urano ha entrado en Piscis, a pesar de haber sido escrito anteriormente, con Urano en Acuario.
(7) - Con las ruinas de estas ciudades pasa como con las pirámides egipcias, que cada uno le otorga una antigAzedad distinta y en algunos casos del todo heréticas a los ojos de la arqueología y la historia oficial; pero en el caso de las piedras de Ica, aparte de las burdas falsificaciones que corren por entre los turistas e incautos que las compran, hay una parte de ellas que nos llevan a varios millones de años atrás, en una época en la que según lo que se desprendería de su examen, seres humanos y dinosaurios convivían, lo que no es muy ortodoxo que digamos...
(8) - Me ha dado qué pensar la oposición férrea de la iglesia católica ante el fenómeno OVNI o la posibilidad de otros mundos habitados; sus motivos tendrán, pero se me ocurren varios. Uno puede relacionarse con el trabajo de Jesús en la Tierra como supuesto redentor; si en otros planetas hay vida inteligente y espiritual, ¿esta salvación se extiende a ellos? ¿Sólo nuestra humanidad pecó? Otra se refiere al papel del romano pontífice; si hay otros planetas habitados, ¿será el Papa vicario de Cristo igualmente entre ellos?. Otro es más sutil; si en otros planetas hay vida más evolucionada que la nuestra se demuestra que el proceso de creación del mundo es algo continuado, algo que no se cerró en la creación del ser humano y que por lo tanto la idea de "a Su imagen y semejanza los crió" resulta cuando menos un tanto coja o restrictiva. Así, negando otras vidas se evitan preguntas embarazosas en esta.